lunes, 6 de junio de 2011

MARCO TEORICO

MARCO TEORICO
RESEÑA HISTORICA
Durante la primera mitad del siglo XX, la desnutrición  constituyó un problema   grave de salud pública, así como en el resto de América Latina, debido al  marcado subdesarrollo, a la pobreza de las clases obrera y campesina, al  crecimiento de la periferia de las ciudades por emigración desde el campo, y a  la importante disminución de la lactancia materna a niveles tan bajos como un  30% al 3° mes de vida. Esto se traducía en una mortalidad infantil como en  adultos elevados por su asociación con variadas enfermedades transmisibles,    especialmente diarrea aguda y sarampión. La mortalidad de desnutrición se mantenía en niveles cercanos a 120 x mil nacidos vivos a principios de siglo, en nuestro país. Se calcula que hasta un 25 a 30% de la población tenga problemas de desnutrición.
Esto llevó a las autoridades de salud de la época a crear el Servicio de Salud, el que, a través de programas de amplia cobertura en control de salud, vacunación, y distribución de alimentación complementaria, especialmente leche en polvo, y una alimentación sana más el fomento y recuperación de las cifras de lactancia materna, fue capaz de reducir las cifras de desnutrición a los niveles actuales, permitiendo que para el siglo XXI ya no se considere a la desnutrición un problema de salud pública (con cifras inferiores al 1%), sino más bien un problema que afecta principalmente a grupos de extrema marginalidad, y a pacientes que sufren patologías que interfieren con el desarrollo de los niños y los adultos. Persiste aún la preocupación por cifras (hasta 10%) aún significativas del llamado "riesgo nutricional" en grupo etario entre 6 y 24 meses, y de algunas carencias específicas, como hierro y zinc, las que pueden repercutir en deficiente talla en las edades preescolar y escolar y en otras consecuencias en el plano cognitivo (hierro). La suplementación y mayor focalización del programa de alimentación complementaria (PNAC) pretende mejorar estas deficiencias en las personas.
Es importante puntualizar que el sistema de salud permite mejorar tan  notablemente las cifras de desnutrición y mortalidad infantil sin una directa correlación con la mejoría de los niveles de ingresos de los  habitantes, (aunque sí contribuyó positivamente la mejoría del  saneamiento ambiental y nivel de vida.) Otros países latinoamericanos han mantenido cifras de desnutrición elevadas (38%  en 1987), aunque no cuentan con sistemas de suficiente cobertura que permitan medir la magnitud real del problema.

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